Acercarse a la Semana Santa a un pequeño municipio como Ezcaray conlleva embriagarse de un fervor popular, alejado del gran boato pero que impregna todas las calles y rincones del pueblo.

La Semana Santa en Ezcaray es un sentimiento que se rodea al mismo tiempo de un gran ambiente en las calles, ya que la Semana Santa da por finalizado el invierno y constituye el pistoletazo de salida a la gran afluencia de turistas y residentes de fines de semana.

Ezcaray se llena de gente, que disfrutan de la Semana Santa en los establecimientos de la zona, tomando un buen vino de Rioja mientras atruenan los tambores de las procesiones. Fervor, gastronomía y naturaleza unidos de la mano.

 

NATURALEZA

Es imposible recomendar una única ruta por los alrededores de Ezcaray. El Valle del Oja está repleto de espectaculares paisajes y múltiples senderos para alcanzarlos y recorrerlos. Los hay de todo tipo, condición y dificultad.

Alcanzar alguna de las aldeas que proliferan por todo el valle puede ser una de las primeras opciones. No se trata sólo de llegar caminando a Turza o Tondeluna, sino de apreciar la fauna y la flora y entender cómo podía ser la vida en ellas cuando las comunicaciones no eran lo que ahora o preguntarse los motivos por los que existieron esos asentamientos. Da una idea de la economía de subsistencia de toda la zona.

La Vía Verde del Oja es otro de los atractivos paseos que Ezcaray propone. Discurre por la antigua vía del ferrocarril Haro-Ezcaray que el pasado año celebró su centenario. Convertida hoy en camino, constituye un agradable paseo para desconectar. Su tramo entre Ezcaray y Santo Domingo de la Calzada, totalmente llano, puede realizarse también en bicicleta sin problema alguno.

Si quiere internarse en lugares más recónditos del valle dos recomendaciones. Intente no hacerlo solo o en ese caso acompáñese de dispositivos móviles. Existen hoy en día infinidad de aplicaciones que les señalan las diferentes rutas y gracias a las cuales siempre sabrá dónde se encuentra (wikiloc, por ejemplo). Pero sin duda, la mejor opción es que recurra a profesionales como Silvestres, que le organizarán cualquier tipo de ruta o experiencia y así su única misión durante estos días será disfrutar. En nuestra casa ponemos a su disposición nuestra colección de bicicletas de montaña.

 GASTRONOMÍA

Una serie de platos tradicionales son especialmente recomendables en estas fechas. Pero antes de comer o cenar, pocas cosas son más agrables que tomar un buen vino de Rioja por los múltiples establecimientos hosteleros del municipio. La plaza del Conde Torremuzquiz (la del kiosko) y la plaza de la Verdura son los centros neurálgicos del ‘poteo’ más tradicional y una buena ocasión para probar infinidad de pinchos.

Después llegan los platos de toda la vida en torno a la Semana Santa. En nuestra casa cuentan con especial aprecio los tradicionales platos de vigilia. En nuestro caso tienen gran demanda, el bacalao a la riojana, el potaje de vigilia y, cómo no, las torrijas, que en nuestra casa se acompaña con helado de queso.

Muy típico de la Semana Santa de Ezcaray, igual que en las Fiestas de Santa Bárbara, es el zurracapote en cuya composición exacta mejor no centrarse porque no habría un acuerdo unánime más allá de la necesidad de elaborarlo con vino de Rioja.

 

PROCESIONES

Y, por supuesto, el fervor popular está muy presente en Ezcaray durante estas fechas. Las procesiones de Semana Santa se suceden a todas horas con el atronador sonido de los tambores e interrumpiendo por momentos la vida frente a los locales hosteleros. La tradición toma aquí las calles todos los días de la Semana Santa desde el viernes anterior al Domingo de Ramos.

La Semana Santa se da por finalizada con las Aleluyas, una tradición que se remonta a la Edad Media según algunas fuentes. El Domingo de Pascua, tras la Misa Mayor, todo el pueblo y multitud de forasteros se concentran frente a la Iglesia de Santa María (justo enfrente del Echaurren) a la espera de una lluvia de dinero, dulces y caramelos desde la balconada del templo.

No se conocen exactamente sus orígenes, pero tras finalizar es evidente que comienza un nuevo momento del año. Desde entonces, Ezcaray se convierte en un centro de visitantes de fines de semana y su actividad se vuelve frenética hasta bien entrado el invierno, cuando asoma ya en el calendario una nueva Cuaresma.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

*