EZCARAY Y SUS CULTURAS

El legado histórico de un cruce de caminos

La Rioja es un tierra históricamente marcada por un cruce de caminos, culturas y civilizaciones. Fruto de esa herencia queda un legado digno de conocer

EZCARAY CULTURA

Apenas a unos kilómetros de Ezcaray, en San Millán de la Cogolla, se encuentra la Cuna del Castellano. En el pequeño Monasterio de Suso se escribieron las primeras palabras de una lengua que hoy hablan 400 millones de personas en el mundo.

Un poquito más abajo, ya en el valle, el imponente Monasterio de Yuso se ha convertido en una referencia mundial en el estudio de una lengua que une a los pueblos.

La riqueza arquitectónica de esta zona permanece muy ligada a la historia y al Camino de Santiago, que recorre La Rioja en dirección a Burgos. Santo de la Domingo de la Calzada y su catedral, con su torre exenta, es una muestra de devoción hacia los peregrinos en dirección a Santiago de Compostela.

Y en toda la comarca, el arte Románico dejó su impronta con múltiples ermitas que salpican valles, montes, laderas y pueblos en varias decenas de kilómetros a la redonda.

CULTURA POPULAR

Ezcaray es un municipio de apenas 2.000 habitantes en invierno, que multiplica por diez su población durante el verano. Es un pueblo solidario con una importante actividad cultural fomentada por las numerosas asociaciones que existen en el municipio.

El Festival Internacional de Jazz de Ezcaray inunda todo el pueblo cada año a mediados de julio. Superada ya la veintena de ediciones el festival es una de las citas ineludibles en los circuitos de jazz del norte de España.

Lo mismo ocurre con Ezcaray Fest, un encuentro de nuevo cuño, que apenas una semana después del Festival de Jazz acerca hasta el pueblo un nutrido grupo de jóvenes (y menos jóvenes).

En ambos casos, los conciertos no se circunscriben a escenarios fijos (que los hay), sino que ambas programaciones consideran Ezcaray como un escenario en sí, ofertando actuaciones en multiples rincones de la villa.

Las Jornadas Micológicas, que ya han superado las bodas de plata, son otro punto de encuentro, ya en otoño. En sus dos fines de semana (cabalgando entre octubre y noviembre) se convierte en el epicentro de la actividad micológica de España y convierte a Ezcaray en un bosque encantado que proclama aún más su singular belleza.